Título: El libro de los portales
Autor: Laura Gallego García
Año: 2013
Hacía años que no leía nada de esta autora, a pesar de que en su día fue de mis favoritas. No es por ninguna decisión premeditada, simplemente otras lecturas se fueron colando... y así hasta ahora. Y es una pena, porque, aunque se le pueden reprochar ciertas cosillas (más adelante me explicaré mejor), cumple con creces lo que promete: aventuras, un mundo lleno de detalles interesantes, personajes bien dibujados, un misterio a resolver...
El libro de los portales es una novela coral, aunque creo que podríamos decir que el protagonista principal es Tabit, un estudiante en su último curso en la Academia de los Portales al que encargan como proyecto final un portal en la humilde casa de un campesino de los confines del país. Un portal cuya creación es cancelada poco después por el Consejo de la Academia por motivos no del todo claros. A partir de esto, y en gran medida gracias a la cabezonería de Yunek, el campesino para quien debía ser el portal, se descubre una trama de intrigas y secretos que los protagonistas se encargarán de investigar.
En primer lugar tengo que destacar lo bien ambientado que está el mundo creado por la autora, sobre todo la organización social y política en la que la existencia de los portales juega un papel fundamental y, por tanto, los pintores de portales se consideran la élite. Nada resulta extraño mientras lees, a pesar de que todo lo es, y llega un momento en el que parece que conocieras ese mundo de toda la vida.
Y, de esto, derivamos a los personajes: pecan de ser un poco planos. Sé que al principio he hablado de personajes bien dibujados, y lo mantengo, una cosa no quita la otra: tienen sus defectos y sus virtudes, no se limitan a ser una suma de estereotipos, pero... prácticamente no evolucionan. A pesar de todo lo que ocurre desde que empieza hasta que acaba la historia, ellos siguen siendo prácticamente los mismos. Eso no hace que no se disfrute la historia, sobre todo porque tiene un argumento interesante y original, lo suficientemente complejo para que no adivines qué va a pasar hasta que prácticamente ya ha pasado y que no deja ningún cabo suelto.
En cuanto a la narración, si habéis leído algo más de la autora ya sabréis que tiene un estilo sencillo, sin nada de particular desde mi punto de vista... pero que funciona. Sin embargo, en este caso me tengo que «quejar» un poco del final, ya que llegado un momento, en lugar de enseñarnos lo que pasa, nos cuenta el final de la historia a través del relato que Tabit le hace a otro personaje, de una forma que a mí me ha recordado al típico monólogo de villano contando al protagonista secuestrado su plan malvado (aunque ni Tabit sea un villano, ni lo que cuenta un plan malvado).
No es una novela perfecta, tiene cosas mejorables, pero también se disfruta mucho. Y, muy importante: es fantasía sin ser saga. ¡Aleluya!
Nota: 6/10
En primer lugar tengo que destacar lo bien ambientado que está el mundo creado por la autora, sobre todo la organización social y política en la que la existencia de los portales juega un papel fundamental y, por tanto, los pintores de portales se consideran la élite. Nada resulta extraño mientras lees, a pesar de que todo lo es, y llega un momento en el que parece que conocieras ese mundo de toda la vida.
Y, de esto, derivamos a los personajes: pecan de ser un poco planos. Sé que al principio he hablado de personajes bien dibujados, y lo mantengo, una cosa no quita la otra: tienen sus defectos y sus virtudes, no se limitan a ser una suma de estereotipos, pero... prácticamente no evolucionan. A pesar de todo lo que ocurre desde que empieza hasta que acaba la historia, ellos siguen siendo prácticamente los mismos. Eso no hace que no se disfrute la historia, sobre todo porque tiene un argumento interesante y original, lo suficientemente complejo para que no adivines qué va a pasar hasta que prácticamente ya ha pasado y que no deja ningún cabo suelto.
En cuanto a la narración, si habéis leído algo más de la autora ya sabréis que tiene un estilo sencillo, sin nada de particular desde mi punto de vista... pero que funciona. Sin embargo, en este caso me tengo que «quejar» un poco del final, ya que llegado un momento, en lugar de enseñarnos lo que pasa, nos cuenta el final de la historia a través del relato que Tabit le hace a otro personaje, de una forma que a mí me ha recordado al típico monólogo de villano contando al protagonista secuestrado su plan malvado (aunque ni Tabit sea un villano, ni lo que cuenta un plan malvado).
No es una novela perfecta, tiene cosas mejorables, pero también se disfruta mucho. Y, muy importante: es fantasía sin ser saga. ¡Aleluya!
Nota: 6/10
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